domingo, 25 de noviembre de 2007

Romance de la gentil dama y el rústico pastor

1ª VERSIÓN

Estáse la gentil dama
paseando en su vergel;
los pies tenía descalzos,
que era maravilla ver;
hablárame desde lexos,
no le quise responder.
Respondíle con gran saña:
- Qué mandáys, gentil mujer?
Con una voz amorosa
comenzó de responder:
- Ven acá, el pastorcico,
si quieres tomar placer;
siesta es de medio día,
y ya es hora de comer;
si querrás tomar posada
todo es a tu placer.
- No era tiempo, señora,
que me haya de detener,
que tengo mujer e hijos,
y casa de mantener,
y mi ganado en la sierra
que se me iba a perder,
y aquellos que lo guardan
no tenían qué comer.
- Vete con Dios, pastorcillo,
no te sabes entender;
hermosuras de mi cuerpo
yo te las hiciera ver:
delgadita en la cintura,
blanca so como el papel;
la color tengo mezclada;
como rosa en el rosel;
las teticas agudicas,
que el brial quieras hender;
el cuello tengo de garza
los ojos de un esparver;
pues lo que tengo encubierto
maravilla es de lo ver.
- Ni aunque más tengáis,
señora, no me puedo detener.

Versión de España. Documentada en 1600 en un pliego suelto del siglo XVI. Aquí comiençan tres romances glosados y este primero dize. Estasse la gentil dama etc. (Romance de una gentil dama, y un rústico pastor) [Dicc. 687/690] y Cancionero de obras de burlas provocantes a risa, ed. de Londres, 1841, en-8o. pag. 239. Reeditada en Wolf 1856b, Primavera y Flor de Romances, nº 145, vol. II, pp. 64-65.

2ª versión

Joaquín Sabina puso música a otra versión de este mismo tema.

Romance de una gentil dama y un rústico pastor

Pastor que estás en el campo de amores tan descuidado
escucha a una gentil dama que por ti se ha desvelado.
"Conmigo no habéis hablado," respondió el villano vil,
"tengo el ganado en la sierra, con mi ganadico me quiero ir."
Pastor que estás avezado a dormir en la retama
si te casaras conmigo tendrías gustosa cama.
"Vete a esotra puerta y llama," respondió el villano vil,
"tengo el ganado en el monte, con mi ganadico voy a dormir."
Deja la sierra y su nieve que tu frío me da pena,
ven, caliéntate a mi fuego, tendrás una noche buena.
"Mal se os guise la cena," respondió el villano vil,
"tengo el ganado en la sierra, y a mi ganadico me quiero ir."
Mi gandaico y el tuyo pastarán en prado llano,
juntos han de retozar largas siestas del verano.
"Mas que te muerda un alano," respondió el villano vil,
"bien se está el mío en la sierra y el tu ganadico en su buen redil."
Tres viñas de tierra buena te daría en casamiento,
una haca y un jumento, cabras cien y una colmena.
"Nunca llueve como truena," respondió el villano vil,
"tengo el ganado en la sierra y a mi ganadico me quiero ir.
Entenderme tú no quieres, no des prisa en ir al hato;
comerás, pues te convido, de mí misma te hago el plato.
"No quiero pagar el pato," respondió el villano vil,
"me basta comer mis vigas y a mi ganadico tengo de ir."
Más es que la de la nieve de mi cuerpo la blancura,
rostro de leche y coral delgadica en la cintura.
"Mucho bueno poco dura," respondio el villano vil,
"tengo el ganado en la sierra, con mi ganadico voy a dormir."
El cuello tengo de garza, los ojos de un esparver,
las teticas aguditas que el brial quieren romper.
"No me puedo detener por más que tengas ahí;
tengo el ganado en la sierra, y a mi ganadico me quiero ir."

Desecha de la dama
que dice con enojo:
¡Oh, mal haya el vil pastor!, que dama gentil le ame
y le requiebre de amores y él se vaya aunque le llame.
"El buey suelto bien se lame," respondió el villano al fin;
" y por más que me dijeres, con mi ganadico voy a dormir."